Las horas que pasan sin sentido
Son hojas que caen de los árboles
Lentamente, a merced de un viento
Tibio que hipnotiza la razón
Y sus propósitos
En ese limbo todo se descuenta
Y hasta desgrava
La factura de algún rostro
Allí el corazón tiene su spa
Y por eso la sangre no le llega