Tengo una pena oceánica
abisal, desabrigada
sin ganas de tener
ni su consuelo.
Después de la tesis del misógino
abundo ahora en un máster
de misántropos.
Todo me molesta,
como una piedra en el zapato
del alma,
hasta yo mismo
reconcentro esos dolores
y escupo el zumo
biliar de tanto asco…
Lo mismo da
pues dentro su fábrica
funciona siempre
a pleno rendimiento.