Mi único secreto inconfesable
es tu nombre.
Te invento algunos muy curiosos
pero no me atrevo a pronunciar
el tuyo verdadero
ni siquiera en sueños.
Pues temo deshacer el hechizo
que me tiene en celo
y silbando los tangos
que aún no bailé contigo…
Por eso cuando te encuentro
no puedo dejar de mirarte.