Volvías del amor desorientada
como un pájaro
enjaulado largo tiempo
que de repente
ve la puerta abierta.
Te empeñaste en volar
y conseguiste remontar
lágrima a lágrima
la sima vertical de aquel fracaso,
pero esa montaña rusa
que es la vida te arrojó
a las manos de un cetrero,
ahora tu cárcel es un cielo
que él limita diestramente
con su mano.