Aún conservo el despiadado
impulso de la juventud
en ambos ojos,
desgraciadamente,
no puedo decir lo mismo
de otras partes de mi cuerpo.
No obstante, reconozco
la belleza en todas sus formas
cuando imanta su atracción
mis pobres huesos,
soy tan sólo un trozo
de chatarra
pero vivo en el desguace
de los sueños.