Archive for diciembre, 2013

Las canicas

Una mano sobre otra simulando el sigilo acechante de las culebras calibraba un tiro franco al centro del ansiado cristal y a su entraña, a menudo bicolor. Las canicas eran para los niños que crecimos sin la tele algo así como minúsculos tesoros, monedas con que un hatajo de mocosos pagaban y cobraban en función […]

Elogio de la pereza

¡Qué bien se está sin hacer otra cosa que mesarse los cabellos! Salir al albero de la vida, montado en el caballo de la abulia y devolver, uno tras uno, por desidia, los toros que pretendan cualquier lidia de nuevo a la mesura del chiquero. Robar del árbol del deseo la fruta que cayó de […]

Tres cuartos al pregonero

Peinabas tus pestañas con la patraña del rímel y al mirarme confesabas con pelos y señales un crimen que en silencio planeabas. Le dabas al pregonero tres cuartos pero sobraba el tercero, con menos el respetable amortizaba el dinero que le costara la entrada de este cine donde hoy somos las estrellas, muy a mi […]

Crimen y castigo

Los que no estamos libres de pecado tiramos demasiadas piedras a los que un buen día tomaron un camino inopinado. No contentos con esa pertinaz lapidación, le añadimos una condena moral a todo lo que perturba la arcadia feliz de tan cínicas convenciones. Jamás nos ocupamos del prólogo alambicado que precede a las desgracias. Nos […]

El impostor

Soy un pedazo del cielo de la nada Otro lucero que nació para dar sombras Un arquetipo que la soledad hizo suyo una interminable noche de farra Mientras recorro el bulevar de las basuras voy acopiando los despojos que decoran como flecos la alacena espantosa de mi alma Bendito Diógenes, ¡qué bien hacías en no […]

El invierno

No hay nada en el invierno que no reclame la soledad como un trono, ese hermético lugar donde reinar cada tarde algunas horas resguardado de las crudezas del tiempo más inclemente. Y da lo mismo que no haya chimeneas vomitando las perlas del calor tras su cultivo o que el futuro afile en las ventanas […]

Los gestos

Los gestos nos recuerdan a sus legítimos dueños, incluso en copias genéticamente pirateadas. Tal que en un país onírico, los ciudadanos se entienden con muy poco y cada actitud contiene un significado subliminal que sólo descifran las miradas indiscretas. Así como hay caídas de ojos que delatan a farsantes y suicidas, también se encienden guiños […]