Archive for marzo, 2012

La ocasión la pintan calva

A veces las cosas son, exactamente, al revés de como piensas… Aquella ocasión, bien presentada, con pinta de bola de billar (por la calvicie), se vuelve contra ti, la muy aviesa, y te deja con el culo al aire, soportando carcajadas de algún necio y algarada general en las plateas.

El pañuelo

Estás tan buena que das calambre, comería hasta en tu propio fregadero. Yo, que no soy de pasar hambre, pasaría por el aro de tu pelo encendido como estaba la mañana en que diste por perdido tu pañuelo.

Semilla negra

Andan soliviantados los garrulos, presumo que por mor de su estulticia; es bueno que emborrone la avaricia su rédito, egoista en grado sumo. Se agarran con ardor a sus contactos, les piden sin rubor: “quéhaydelosuyo” el resto de ese cuento ya lo intuyo, lo quieren con urgencia, ipso facto. Fiaron su interés a una quimera, […]

Idus de marzo

No hay nada peor que los buenos augurios obsequiados por los labios infalibles del oráculo. Tendida esa trampa… cae un trono, un amor… y calla, para siempre, la alegre balada del tiempo. Prevenido estaba el asesino de la fecha que más convenía a su propósitos para asestar tal lanza de masacres, precisamente un idus de […]

Prohibido soñar

Me gusta la ciudad recién barrida a la hora en que el lucero del alba desinfecta cada esquina y cada acera con sus yodos rubicundos. Me siento el centro del mundo sin nadie que me entretenga, salvo ese infeliz vagabundo al que el policía de turno tiene prohibido soñar.

La inclemencia

Nadie puede plegarse a mis deseos cuerdamente, pues atado está mi corazón a la inclemencia. Yo lo alimento, ahora ya de tarde en tarde, tan sólo base de narcóticos; pero a ese veneno agridulce no quiere renunciar el muy canalla, que cada vez pide más… Y, cuando no duerme la mona de alguna noche Interminable, […]

La Ignorancia

La ignorancia puede ser muy atrevida, la estimulan esas leyes del mercado. Todo vale mucho menos de su precio, todo cuesta mucho más de lo pactado. Se cree rico el que tiene cuatro cosas y aún más rico el que vive de prestado, hasta el pobre se compara con el preso y se siente ciertamente […]