Archive for febrero, 2012

Bandera blanca

Bajaste de mis ojos a la calle a que te diera el aire, dijiste, pues tuvimos otra discusión acalorada. Yo fregué los platos mientras tanto para entretenerme un tiempo y convocar de paso al dios de la limpieza. Volviste más linda, aún si cabe, con la sonrisa izada en tu boca como una gran bandera […]

La táctica del avestruz

Se está poniendo de moda el insulto, la acusación sin pruebas, (e incluso con pruebas de todo lo contrario) el linchamiento moral, la lapidación impúdica, el esperpento judicial, la astracanada ruín auspiciada por los mass-media y sus desvergonzados prebostes financieros. Y ante tanta felonía compulsiva ¿qué propone el ciudadano de a pie, más o menos […]

Metadona

Conocí a una mujer helicoidal, mirarla era como bajar una escalera de caracol. Cada vez que me la cruzaba entraba en un estado catatónico del que sólo conseguía salir poniéndome cabeza abajo. Un día en el resbaladizo peralte de una de sus curvas, pasé varias horas recayendo como un yonki en la acera tras un […]

Ripios

Cuando salgo los sábados de noche a buscar el amor recompensado, acicalo con primor mi decadencia y saludo a otros ojos descarriados. Me hago nudos en corbatas pizpiretas, como un dandi al que hubieran descastado, y sorteo sin rubor a proxenetas que me informan de los precios del mercado. Luego elijo, sin ceder a la […]

La escuela de la vida

En la escuela de la vida uno aprende más bien poco. Nacemos desvalidos como insectos, a merced de un mundo depredador al que algunos resistimos por millones de cuidados. Luego nos dan un carnet con el que dicen podemos ir a cualquier parte, siempre y cuando nos presuman la inocencia. Tarde o temprano, casi todos, […]

Un libro al revés

Dices que siempre estoy en el sitio equivocado y que la oportunidad es mi única razón, que suelto lastre si salen malas cartas pero que suelo apostar con decisión… Dices una cosa y luego la contraria, te cuesta poco el cambio de opinión. Yo no puedo seguirte en tu viaje alrededor de todo, lo siento, […]

El paso equivocado

Yo soy el callo de unas manos que vence el tránsito insidioso de andar mirando de reojo la pena de ser un ser humano. La espita que un loco peligroso abrió para inundar lo arcano. El baile del cojo, avinagrado, que bebe del vino espirituoso para dar siempre el paso equivocado.