Victoria, me acusasteis de buscaros entre las bambalinas del fracaso y era cierto… Andaba yo desnortado, al albur de la inconsciente juventud, guiñando un ojo a cada rostro que exhalara cualquier melancolía y haciendo oídos sordos a los agoreros que presagiaban un final anticipado para tal exultante alegría y, mientras tanto, la vida atravesaba como […]