Archive for diciembre, 2010

Otoño

Para quemar mis naves yo he nacido, sin razón, sin argumento. Fue mi estúpida singladura desnortado diapasón, mejor silencio hubiera sido la banda sonora de esta vida, su clima un otoño tan perfecto que entrando con hojas ya caídas a esas no arrastrara ya ningún viento.

El viejo reloj

Estaba en la trastienda de tus ojos como un objeto obsoleto, empolvado por desuso, resignado al exilio del catálogo que engrosaban por entonces próceres de más altura, cuando un flash extemporáneo lo empujó detrás de bambalinas sorprendiendo a propios más que a extraños con su viso de decrépita actualidad y su apostura, como en tantos […]

Las lágrimas

Las lágrimas son perlas que viajan por el mar, de gruta a gruta, del corazón a cualquier centro de acogida en donde puedan licuar su etéreo nácar.

Paso cambiado

Yo soy el callo de unas manos que vence el tránsito insidioso de andar mirando de reojo la pena de ser un ser humano. La espita que un loco peligroso abrió para inundar lo arcano, el baile del cojo, abigarrado, que bebe del vino espirituoso para dar luego, a menudo, el paso equivocado.

Los olvidos

No entiendo los caprichos que tiene a veces la memoria… recuerdos que aparecen flamantes surcando a la velocidad de la luz distancias abismales y otros sin embargo muy recientes embriagados a conciencia por el amargo licor que destilan los olvidos.

La deuda

Para saldar mi deuda con el mundo he de amanecer ya fatigado cuando me acecha aún lo más penoso, ese rosario de horas sin substancia que se suceden casi idénticas lastrando mi agonía, lidiar cada segundo con el arte dudoso del hastío y abaratar el precio inasequible de una lágrima.