Ajuste de cuentas

¿Los partidos, sindicatos y las tunas
no debieran financiarse con sus huestes?
¿Por qué yo, que tengo alergia a lo gregario,
he de votar para insistir en mi pobreza?
¿No podría cada cual apechugar con lo suyo
y dejar de disparar con pólvora ajena?

No soy hombre de alterar el orden público
y no abrazo más farolas que mi penas,
pero a veces me dan ganas poner

El resto del mundo

Tu rostro besa el ojo de la noche,
no tuve dudas jamás de ese flirteo
que te traes tú con todo el mundo
y aunque yo no lo quisiera,
ni en el sueño más profundo se me antojaba
siquiera que ese cuerpo tan fecundo,
al llegar la primavera, no fuera
otro vagabundo, que se fuera con cualquiera.

El sitio equivocado

Todos los hombres felices se parecen,
sin embargo los desgraciados
lo son cada uno a su manera.
Aquellos que forman la cadena/ del desahucio,
desde el banquero hasta el juez,
pasando por el poli
que finalmente lo ejecuta,
cuando son pillados in fraganti
por un absceso intempestivo de conciencia,
se devanan los sesos buscándole tres pies
al gato de la ignominia,
si es que tal trípode felino
no fuera otra quimera.
Luego, si no se confiesan
y don limpio les deja sus pecados
tan ídem como una patena,
le echan la culpa siempre al otro
que sufriera su muy sospechada
falta de escrúpulos, por estar
en el campo de agramante
que es la vida, justo en el centro
de una guerra de antemano
ya perdida, lloviendo sal
sobre sus incontables heridas,
es decir, en el sitio equivocado.

Podría ser peor

“No quiero que haya ningún secreto entre nosotros”… Todas dicen lo mismo, pero cuando se trata de cierto tipo de secretos, generalmente aquellos que a ellas les disgustan o no comprenden, o quizá ambas cosas, entonces estás perdido muchacho, ya puedes salir rápidamente de sus vidas, si no te echan te tratarán como a un apestado o un vulgar delincuente y no sé, sinceramente, qué podría ser peor.

Las diferencias

El viento da voces por las calles donde anduvimos.
Hay aullidos que no fueron tan sinceros.
Cuando caíste te levanté, mas no hubo viceversas.
Yo estoy bien, no te preocupes, sé encontrar las diferencias.
La vida es un bidón de gasolina siempre a punto de explotar, sólo depende de un exceso de calor que se le acerque con aviesas intenciones.
Los corazones, esos músculos románticos que se enamoran casi siempre del homónimo equivocado, dan rienda suelta a su instinto de complicar las cosas que son sencillas.
No sabremos nunca porqué no dejamos de preguntarnos aquello para lo que no hay respuesta, aunque miles de filósofos, en trance y desocupados, se pasen tan grave alerta por el forro de lo obviado, es mejor tener a la suerte contenta o al menos que no se aleje demasiado de tu lado.

Desaforismos

La humildad no es más que el orgullo reprimido.

Las vacas del vecino dan más leche que las mías, pero aquellas no componen un paisaje tan bucólico.

La lengua es un apéndice milagroso, multiplica nuestras virtudes y reduce a cero nuestras miserias.

El albornoz es la sala de estar de nuestro cuerpo.

No hay mal que cien años dure, salvo los centenarios.

El cementerio está lleno de crisálidas.

Las palomas blancas utilizan los mejores detergentes.

Vive y deja vivir, sobre todo si eres médico.

A buen hambre no hay pan duro ni dientes hipersensibles.

La madame es la señora de una casa muy alegre.

Quien te cruje tan sólo sobrestima tu flexibilidad.

Sólo hay algo capaz de hacer olvidar tus múltiples defectos y es tu gran generosidad.

Quien no cojea de un pie, bizquea o hiede corporalmente, nadie es perfecto.

La prudencia es el tapón de la botella de la vida.

La labia es la belleza de los feos.

El video mató a la estrella de la radio y el móvil al resto de las estrellas.

La esperanza sólo espera al que no se ha equivocado lo suficiente.

Quien tuvo y no retuvo se verá pronto en pelotas.

Una sonrisa a tiempo te puede evitar muchas lágrimas.

No somos como creemos, la fe no hace tal milagro.

Si el amor fuera costumbre las guerras serían un lujo.

No hay mal que por bien no venga, salvo cuando el primero se adelanta.

Los hombres envidian de los árboles la inagotable prodigalidad de sus raíces, sin embargo aborrecen su falta de movilidad.

Si no existieran los dioses la humanidad sería perfecta.

La melancolía es la bandera de Portugal.

Dos no se pelean si a ninguno de ellos le falta lo que el otro tiene.

El amor es una pareja de hecho que cuando muere suele acabar en matrimonio.

Cuando alguien te dice que sabe lo que quiere es simplemente que no sabe lo que dice.

La esperanza

¿Que por qué pienso en ti?

No se me ocurre otra forma de olvidarte que darle al tiempo una coartada mejor que esa sonrisa vertical que es tu bandera.

La misma que abría cualquier boca que gustara del sabor de una salobre sorpresa.

Los álamos nacen de uno en uno y forman ejércitos callados junto a un río que es la vida, son cómplices del caudal y la sequía. Siempre fieles, le oponen al viento su carcasa de savia recia y el viento les abraza inútilmente, pues sus troncos aún abrigan la esperanza.

Crepúsculo

A veces entre tanta sombra
crepuscular y paradójicamente
a su cuidado
surgen luces incandescentes
que devuelven lo prestado,
a mí y a otros tantos indigentes…

Un regalo inmerecido,
de esos que envía la suerte
a los soldados vencidos
y que les hace más fuertes
frente un futuro aterido
remando a contracorriente.

Las flechas que lanzó Cupido
caían siempre al otro lado,
como misiles de tierra
que en su dirección errados
iniciaran la contienda
con quien fuera nuestro aliado.

Palomas negras

Tengo los labios exhaustos
de exabruptos desde que tu cuerpo
emigra sigiloso cada noche
del derroche generoso de mis ganas.

Y me vengo de ti con las palomas
que a patadas aparto de mis pasos,
mensajeras de que tú no dices nada.

A saber donde estarás
cuando te pienso mil millones de veces
por segundo…

Seguro que más cerca
de mí de lo que creo
en el sentido literal de la distancia
y tan lejos que yo no me figuro
un lugar más remoto
en cualquier atlas.

Detritos

No necesito que me salve nadie de mi mismo

No hay un gurú capaz de tal hazaña

Me las apaño muy bien solo en el abismo, ya no me engaña el mundo y sus patrañas

Si todo se resume en este océano de aguas fecales donde nadar es otro desperdicio yo me dejo llevar y me confundo con otros detritos que llegaron al mar anónimamente, como un delito ambiental que prescribiera y no por ello no fuera tal delito.